Hoy me veo en la necesidad de remitir a uno de mis (poquitos) lectores a este antiguo post, que creo que le hará bien.
Buen dia!!
Hoy me veo en la necesidad de remitir a uno de mis (poquitos) lectores a este antiguo post, que creo que le hará bien.
Buen dia!!
Aún me queda media vida para encontrar la melodía.
Qué te voy a decir, si yo acabo de llegar,
si esto es como el mar… ¿quién conoce alguna esquina?
Dejadme nacer, que me tengo que inventar
para hacerme pez, y empecé por las espinas…
Hoy, paseamos por el campo y los árboles nos saludan con sus ramas, y el agua con su rumor eterno, y el sol calienta y reconforta nuestros rostros y la brisa nos dice que estamos vivos.
Hoy, caminamos por las calles saludando a la gente, y los semáforos se ponen verdes a nuestro paso, y las puertas se abren solas cuando nos acercamos a ellas.
Hoy, es un día hermoso… y me encanta vivirlo.
Arriba persianas!!! todas las puertas y ventanas abiertas!!! Que entre la luz hasta cada rincón de mi casa. La alegría se ha hecho amiga mía y se ha establecido por aquí cerca. Estoy harto de vivir siempre con esa permanente sensación de mudanza. Esta es mi casa, esta en la que hoy he abierto los ojos por la mañana, y hasta que deje de serlo, la voy a disfrutar a tope!!! Hoy, voy a convertir mi casa en un palacio y no pienso dejar en el tintero ni un solo detalle. Mañana ya veremos… seguro que será bueno.
Puedo encenderme, puedo apagarme.
Sólo tus manos guardan la llave,
la llave del tiempo, la llave del hambre.
Puedo encenderme
y quiero.
Puedo buscarte o puedo esperarte.
Abrir mi deseo, sentir que soy aire
mojando tu cuerpo, cuando no mira nadie.
Puedo encenderme
y quiero.
Y puedo decir
que he llegado hasta aquí
sin buscar el camino,
sabiendo además
que este juego al final
me podría quemar.
Y debes saber
que he llegado hasta aquí
y no pienso pararme,
porque puedo encenderme
y quiero.
Puedo encenderme, puedo apagarme.
Sólo tus manos podrían salvarme.
María José Hernández.- Puedo (Círculos concéntricos - 2006)
Que bonito, verdad ?
El tiempo… esa dimensión intangible… por si aún no habeis entendido como funciona esto del tiempo os lo voy a explicar:
El tiempo se divide en semanas cortas y semanas largas, larguísimas… se divide en fines de semana maravillosos y fines de semana de mierda.
… y eso es básicamente el tiempo.
… y todo por una vaquita de peluche.
No me gusta escribir sobre mariposas que son libres para volar, ni sobre las gotas de rocío que descansan sobre las rosas. Nunca me he considerado capacitado. Creo que debo de ser una especie de mal poeta perdido en un mundo de instaladores de telecomunicaciones, o quizá un mal instalador de telecomunicaciones perdido en un mundo de poetas, pero lo cierto es que no me siento cómodo en ninguno de los dos ámbitos. Sólo sé que soy un tipo corriente que llega a casa con ganas de contarle a alguien lo que le ha pasado ese día… y lo suelto por aquí… tampoco es que me convenza mucho, pero el caso es que no puedo evitar hacerlo.
Anoche me despertaron los truenos y el ruido del agua, que caía como si jamás hubiera llovido sobre esta tierra, y el cielo quisiera así recuperar el tiempo perdido: me levanté, miré el reloj en busca de una información inútil, porque ya no me acuerdo qué hora era, me aseguré de que los crios no se habían despertado ni tendrían miedo, y me volví a acostar… y allí, desvelado, tumbado en mi cama, pensé y pensé, y pensando y pensando me dediqué a formular una serie de compromisos: Prometo, que saldré a la calle a por todas, que rendiré en el trabajo como nunca lo he hecho; tendré contentos a mis jefes. Prometo que seré amable con la gente, no me pelearé con los taxistas, cederé el paso y no conduciré como un poseso. Prometo que me esforzaré por ser justo sin tener en cuenta mis intereses personales, sonreiré y trataré de sacar lo más positivo de mí en cada momento. Prometo que seré buen chico, de verdad, lo prometo… pero por favor, que no llueva este fin de semana.
Hoy me apetece salir a la calle, porque el día está radiante, y porque todas las cosas cobran otro brillo diferente. Hoy me apetece sonreirle al sol, que tiñe de dorado todas las cosas, y le da a las tardes de otoño ese tono tan especial. Creo que hemos sido bendecidos con su presencia, y él nos lo demuestra a su particular manera. María José Hernández canta desde la radio de mi coche, imagínate un mundo de colores, y, puestos a imaginar, imagina que me regalas flores, y pienso que vaya canción bonita y alegre, y que todo encaja en su sitio y este es uno de esos momentos en los que doy gracias a quien haya puesto las cosas en el sitio en el que están. Hoy me apetece decir a quien quiera leerlo, que me siento bien.
Hace muy poquito que la felicidad se pasó por mi puerta. Tocó y cuando abrí la vi allí plantada, vestida de repartidor de mensajería; Me miró fijamente a los ojos mientras me tendía un paquete de vivos colores y me dijo: He venido para decirte que ni mucho menos me he olvidado de ti. Por lo pronto aquí tienes este paquete: contiene unas pequeñas dosis de todo aquello que te hace feliz: una sonrisa, un paseo al atardecer, un beso y un abrazo, y una listita de cosas sencillas. Disfruta de tu paquete… creo que habrá más.